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SAN CRISTÓBAL - VENEZUELA
Dra. Aliria Vilera G. |
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**FORMACIÓN ACADÉMICA INTEGRAL TEMAS EDUCATIVOS: Autora:Dra. ALIRIA VILERA DE GIRONLECTURA
PARA DISCUSIÓN ANALÍTICA EN CLASE Tema:
NUEVAS CONDICIONES DE LA ENSEÑANZA Y DEL APRENDIZAJE. Retos al Ser
Profesional Docente Referiré
ciertas iniciativas reflexivas como manifestaciones necesarias en las cuales
creo debemos estar debatiendo en torno a la Docencia, con ello, la enseñanza y
el proceso de aprendizaje hoy: 1.-
El actual descentramiento de los espacios educativos que hoy emergen con los
sistemas infotecnológicos, la telemática y la massmediática, permiten operar
el aprendizaje fuera de la opción institucional escolar. Esos ambientes tecnológicos
caracterizan las nuevas expresiones
culturales de contenidos de información y de conocimiento, situación que
permite dejar sin piso el espacio de “clase” escolarizado
tradicional, igualmente, se debilita la presunción fundamental de que la
Escuela ostenta el lugar privilegiado, el cual, en sí mismo, garantizaba
saberes pedagógicos a partir de adquirir dominio de los conocimientos científicos
objetivos. Hoy
el Profesional Docente requiere repensar la propia actividad escolar, la enseñanza
y los modos de activar los aprendizajes escolares y disciplinares. Asimismo, es
importante que desde la docencia se interroguen las actuales tendencias y
concepciones reformistas hoy en curso, con ello, la dinámica de cambios que se
imponen a las propias prácticas educativas y
pedagógicas con el emerger de la
actual trama cultural
tecnoinformativa del mundo electrónico, sobre todo, reflexionar en torno a lo
que dicha plataforma impone como nueva dimensión socializadora. No se trata de
mirar el reto de la tecnología para la escuela como asunto de “innovación
educativa”, sino de ubicar sus tramas y dominios de significados y códigos
que estructuran nuevas maneras de aprender, de conocer, de sentir, de crear, de
pensar y de configurar nuevos imaginarios; pero, al mismo tiempo configuran
nuevas racionalidades reproductivas que configuran sistemas de control y
relaciones de poder . De hecho, son configuraciones que dan cuanta de nuevas
representaciones culturales y activan nuevos escenarios de desigualdades
sociales, como, por ejemplo, las diferencias de orden adquisitivo
–evidentemente elitesco- que surgen entre quienes tienen la posibilidad de
conectarse y navegar en este mundo de construcciones o ficciones culturales, y, aquellos desconectados de estas líneas de fuerza como
desposeídos o desvinculados, realidades que implican una nueva condición de
alfabetización. Me pregunto ¿El profesional Docente tendrá opción de estar a
tono con estas exigencias de los nuevos
significados culturales vía tecnología?, ¿Cómo atender el asunto de las
reformas curriculares confrontando los sesgos que ésta comporta en su
determinismos y no obviar las mediaciones del poder tecnológico?. 2.-
Se hace necesario preguntarse ¿Qué son las Escuelas hoy?, ¿Qué lógica
cultural contiene, produce y posibilita el aprendizaje que creemos necesario
impartir a los estudiantes?, ¿Qué espacio particular representa ese sitio
donde me desempeño como educador/a?, ¿Qué tipo de concepción teórica-social,
cultural e ideológica representa el ejercicio vivencial de mi práctica
educativa – pedagógica?, ¿Qué fines y sentido ético de acción me acompañan
como profesional reflexivo-pensante y como persona socialmente interactuante?,
¿Cómo siento y experimento la vida escolar que hoy
se presenta pluralizada y en ambiente on-line?.
Pues bien,
debemos interrogarnos constantemente, porque las escuelas son espacios concretos
que constituyen, histórica y estructuralmente, formas de pensar, ideologías,
modos discursivos que facilitan determinadas prácticas, tanto las curriculares
como de los códigos normativos-performativos institucionales
en tanto rituales de sumisión-formación, así como todo un mundo de
cultura simbólica que permite/mantiene formas unitarias de relación
comunicacional, las cuales, a su vez, colisionan con múltiples contradicciones
e ideas de formación y de construcción de subjetividades, sobre todo, por el
mundo de sub-culturas representados en los diferentes actores educativos que
habitan el clima escolar. De allí su diversidad.
Según
McLaren (1997) “Las
escuelas no son ideológicamente inocentes, ni se limitan a reproducir las
relaciones e intereses sociales dominantes. Paralelamente, las escuelas producen
formas de regulación política y moral íntimamente conectadas con las tecnologías
de poder, las cuales a su vez <<producen asimetría en las habilidades de
los individuos y grupos para definir y percatarse de sus necesidades>>”
(p.58).
Por
lo tanto, desde el Ser Profesional Docente interersa visualizar la educación
como un espacio social situado entre formas de representación y de poder que
opera bajon una lógica de privilegio ideológico hacia el capital cultural de
narrativa dominante: códigos lingüísticos, clase social, raza, género, etc.
Entonces, hay que asumir en la acción profesional docente una constante
contranarrativa que permita estar examinando los discursos y las prácticas
sociales que condiciona la cultural escolar hegemónica, y, con ello, estar
defendiendo la Escuela Pública y el respeto a las diferencias, no como
desigualdad, sino como fortaleza y riqueza en los modos de pensar. Es
precisamente en estos asuntos que la categoría “Calidad” debe ser revisada
y problematizada tanto en la educación pública como en la privada. 3.-
Es importante estar confrontando nuestra propia concepción de la condición de
Ser Docentes, Ser Enseñantes, es decir atravesar los límites de nuestras
propias convicciones y acciones , desamprender/aprender sobre la propia dinámica
de los contextos sociohistóricos, ideológicos y culturales que determinan las
llamadas “nuevas realidades” de
los tiempos que corren. Hoy asistimos a nuevas búsquedas donde la razón se
libera de lógicas cerradas y objetivistas, por una razón sensible, emocional,
que libera el cuerpo y nos permite pensarnos, recrearnos y rehacernos en nuestra
existencia de vida. Pero ¿por qué reflexiono
sobre tales asuntos? porque creo que también desde allí, desde la manera como
nos pensamos, se recrea la Enseñanza, lo que hacemos como educadore/as,
formando en y con la vida, por ende, hay desafíos a los modos de aprender.
Es por ello,
que la Enseñanza es una acción compleja, interactuante y concreta que va más
allá de las regulaciones y exigencias curriculares y a toda esa referencia
hacia la integración de planes de estudio, de perfiles acabados, de contenidos
programáticos, de estrategias y técnicas de instrucción, de teorías de
aprendizajes, de métodos de enseñanza y de registros evaluativos; es
ciertamente todas esas cosas y mucho más, junto con todo eso, está implícita
una obligación de pensar y reflexionar lo que hacemos en un contexto
institucional, social, histórico y cultural específico. Situaciones tales, que
nos exigen interrogar a esos contenidos curriculares, a esa regulaciones
pautadas, es decir, interrogar en cuanto a los significados y sentidos que lo
constituyen y, por ende, el marco de representaciones que están en juego, tanto
en nosotros mismos como docentes, como en los estudiantes y en todo el entorno.
Es la dialéctica del encuentro desde se hace posible indagar más búsquedas en
un horizonte de realidades por hacer, por inventar, por crear. 4.-
La experiencia del intercambio educativo y pedagógico está constituida de
diferencias y por diferencias, y sustentada en prácticas con disímiles
contradicciones y encuentros en el orden dialógico, comportamental y
afectivo. Entonces, las experiencias que transcurren en los intercambios humanos
en las aulas y en la vida escolar, narra las formas culturales y las
subculturales que permiten que se produzcan dichas experiencias, intensas o no,
intencionales o espontáneas, silenciosas o contestatarias, en fin una de ellas
o todas ellas a la vez, que vienen a ser en todo caso la demostración viva de
que los actores educativos y el acto pedagógico conforman una fuerza permanente
de poderes y de resistencias para ganar, cada quien por sí mismo, un espacio de
articulación, de vínculo continuo con la historia presente; esa historia que
es de cada quien, y que cada quien puede narrar y que les pertenece, con todas
sus determinaciones y efectos determinantes.
Entonces, Ser
Profesional Docente enfatiza la necesidad de un estado de vigilia, de un mirar
con sospecha, de una duda con pautas críticas que examine y registre, día a día,
en y con la experiencia (profesional y humana) cotidiana, todo lo que acontece
como desempeño preferente entre los marcos reguladores del curriculum y todos
aquellos otros elementos discursivos que emergen en la práctica vivida
inscritos, a su vez, en un sistema de representación social de sentidos y de lógicas
de orden que debemos estar leyendo, desconstruyendo y comprendiendo a efectos de
conocer qué hacemos como profesionales docentes, qué debemos cambiar y hacia dónde
vamos. De allí la importancia de cuidar la organización y planificación de la
enseñanza mas allá de procesos técnicos, estratégicos e instrumentales.
Esto cobra
peso en la medida que nos involucramos, desde el contenido a enseñar, con el
propio potencial de los estudiantes como fuerza viva-pensante y humana. En tal
sentido, el aprendizaje en los estudiantes implica una actitud despierta, de
atención e indagación, como elementos claves en la comprensión. Asimismo,
analizar el proceso escolar en el que transcurre buena parte de sus
vidas, reconocer el mundo de
representaciones implicados en las formas
sociales y culturales donde deben aplicar los llamados “conocimientos”. Por
lo tanto, el enseñante, el profesional docente deberá estar asumiendo una
actitud formativa que sea tanto útil y novedosa, como crítica y cambiante.
Ello significa que los Docentes requieren aprender a definirse a sí mismos y a
intervenir dialogicamente con los estudiantes, activar las vías que posibiliten
que éstos aprendan a definir y a ubicar sus propias experiencias, sus creencias
y sus prácticas sociales habituales, al interior de la vida escolar y al
exterior en su medio de vida contextual-social, por ende, personal humano
(sensible y emocional).
Al respecto
David Lusted (citado en McLaren, 1997:62) indica:
“El conocimiento no se
produce en las intenciones de los que creen que los poseen, ya sea en la pluma o
en la voz. Se produce en el proceso de interacción, entre escritor y lector
durante la lectura, y entre profesor y alumno durante las acciones en el aula.
El conocimiento no es algo que se ofrece sino algo que es entendido. Concebir
los campos o los cuerpos de conocimiento como si fuesen propiedad de académicos
y profesores es un error. Niega la igualdad de relaciones en los momentos de
interacción, y privilegia falsamente un lado del intercambio y lo que éste
<<sabe>> por encimas del otro.” 5.-
El mundo del Ser Profesional Docente no puede ser des-implicado y desprovisto de
criticidad, de complejidad reflexiva, menos aun, mostrarse silente, tal situación
si ocurriera por el sólo hecho de pensar, creer y actuar como si nada pasa
alrededor, como si nada atañe, niega la esencia de
la profesión como función social, niega la condición personal del
profesional docente; no es posible pretender ubicarse, sesgadamente, en la
condición individualista al decir: “Yo
cumplo responsablemente, no falto al trabajo, voy al día con los contenidos
programáticos tal como se exigen oficialmente, les explico a los estudiantes
cuando no entienden, me preocupo de actualizar las técnicas y estrategias de
enseñanza, llevo al día las evaluaciones y acato las normas institucionales,
además, por eso me pagan”. Tal
condición, a mi modo de ver, aísla al Profesional Docente de su Razón de Ser,
de su esencia histórica y de su ética profesional, también lo aísla de su
responsabilidad política como ser pensante y actuante que debe impulsar cambios
y transformaciones. Creo firmemente que tal situación no debe darse. 6.-
En cuanto al Eje Transversal que propone la reforma curricular, es necesario
comprender que la sola opción “trans”
supone un ir más allá y atravesar, cruzar un tejido de relaciones. A mi
entender aplicada tal situación a la vida práctica del aula, conlleva a una
actividad creativa y recreada interactivamente, que nada tiene que ver con
ansiedades en el docente de si le queda bien o mal la matriz referida como
modelo en el plan de estudios donde se especifican que se deben plasmar las áreas
académicas en relación horizontal con los ejes transversales (lenguaje,
desarrollo del pensamiento, valores, trabajo y ambiente). Esta tarea de basar la
práctica pedagógica en la transversalidad, remite a la problematización de
los contenidos dispuestos en las áreas académicas y /o disciplinas, donde el
asunto a “Conocer” como “Saberes” sea abordado desde diferentes análisis
que incluye oír la voz de los estudiantes, e interpretar de modo plural y heurístico
la pertinencia contextual-crítica de esos conocimientos y que otros posibles se
pueden referir, aun cuando no estén en el programa oficial. Es decir la matriz
no debe ser pre-determinada sino que ésta fluye de la propia dinámica
comunicativa e interactiva que en definitiva es la que informa importantes
argumentos teóricos y prácticos para determinar los cambios en el curriculum.
Otro aspecto
que atañe a lo transversal es el llamado Eje Troncal que sustenta dicha
visión de transversalidad ubicada específicamente en los Valores.
Puntualmente se hace mención en el CBN a los Valores referidos a: el ser, el
conocer, el hacer y el aprender a vivir juntos; pues bien yo reflexiono en voz
alta y problematizando la categoría VALORES, intuyo que no será posible asumir
una práctica profesional docente, educativa y pedagógica, que no enfrente al
propio docente con su condición valorativa, con su condición
de Ser Sujeto, y, por lo tanto, desde sí mismo atender el ser sociohistórico
y personal que configura su función de ser, de existir, de intercambiar, de
Valorar.
Entiendo,
entonces, que tal condición remite
a la necesidad de transitar en lo que ha sido la historia de la filosofía
educativa para intentar conceptualizar los VALORES, y, por supuesto, ubicar los
momentos y épocas que constituyen los principios que rigen tal cuestión, de
modo que, al llegar a estos nuevos tiempos signados por lo incierto y lo
posible, por lo fragmentario y lo múltiple, por la inclusión y la exclusión,
etc., sea nuevamente interrogada la noción “VALORES”
desde el hacer y ser del profesional docente de hoy. Al respecto me
pregunto ¿Cuáles son los valores que constituyen los referentes de transición
que vivimos?, ¿Cuáles son los valores que viven las nuevas generaciones de niños
y jóvenes en la era electrónica con quienes día a día intercambiamos nuestra
vivencia de ser profesional?, ¿Cómo pensar los valores en sentido paradójico
ante la conexión/desconexión con un futuro siempre presente?.
En
fin la complejidad de estos asuntos determinan el hecho de que el pensamiento
educativo en la vivencia contemporánea sea nuevamente revisado y reconfigurado
por “otros” postulados filosóficos que permitan comprender una nueva
concepción del hombre, de la vida y de las realidades, lo que supone recorre
cada quien desde su propia trayectoria lo que importa en la vida humana, en los
intercambios humanos, y, por tanto, en el ser social gregario como experiencias
sensibles que exigen el respeto a la diversidad, a la impronta de liberar la
ansiedad por el futuro y de confrontarnos con una perenne ética de solidaridad
y de justicia social, por supuesto, en correspondencia con la fragilidad epocal
en el ser y el estar siendo, como un sentirse
implicados. Al decir de Vattimo (1995) en el texto “El pensamiento débil”:
“Salir de la lógica de lo absoluto equivale, efectivamente, a ponerse
fuera de la alternativa esperanza-desesperación, o mejor, constituye la
apertura a una nueva esperanza no ilusoria: la de poder adherirse, sin ceder a
la tentación de negarla o eliminarla, a la
imposibilidad de armonización propia
del ex –sistir, es decir , la de poder finalmente ser movidos por un
<<instinto de vida>> y no por un <<instinto de
muerte>>” (p.346). 7.-
En el Ser Profesional Docente debemos
analizar la condición de “Ser Sujeto” porque
ello comporta mediaciones, enlaces, vínculos, pero, también
distanciamientos, imposiciones, rupturas; en fin es una transcurrencia dialéctica
que nos acompaña como seres de existencia, de pulsiones, de estar siendo y
rehaciendo en nuestros modos de pensarnos, emocionarnos y apasionarnos. Pero
¿ qué importancia tiene eso en la educación, en la docencia? ¿por qué
estoy hablando de lo que se supone es obvio?. Pues bien, el tema viene al
caso porque precisamente en la práctica educativa que transcurre cotidianamente
en el sistema escolar, en la vida en las escuelas, en las aulas, es donde se
experimenta desde edades tempranas en las personas esa condición de estar
“sujeto a”, pero no en dimensión dialéctica, dialógica, lamentablemente,
sino en condición de sometimiento, de disciplinamiento, de cumplimiento de
normas institucionales, de mediación de las conciencias -todos nosotros ya
hemos pasado por ahí-, como lo ha sido la escolarización, a ese largo período
a cual se nos somete para supuestamente conformarnos en seres “socializados”
o podríamos preguntarnos ¿Seres Educados, Sumisos y Adaptados?.
Lo que
intento decir es que la Escuela y el Curriculum, en su sentido de acción y su lógica
discursiva, nos son neutros, ni ahistóricos, ni apolíticos, no podemos ser
ingenuos, muy por el contrario se enmarca en una ideología globalizante, la
ideología de la Institucionalidad, vinculada a una estructura de otras
instituciones que configuran relaciones de poder, de imposición, desde donde se
determina el camino a seguir conforme a normas, reglas, códigos de obediencia y
exigencias de certificación en un régimen de rendimiento, todo ello acredita
al SUJETO para obtener luego un lugar en la estructura productiva, quien debe
articularse con el mercado de trabajo en función de su formación profesional o
capacitación formativa del nivel de instrucción obtenido, sin embargo, esa dinámica
es vigilada porque los sueños de transformación de ese sujeto deben
seguir siendo utopías. De allí la compleja dinámica de siempre entre líneas
de fuerza en la relaciones de poder y de resistencia, esto amigos no es ilusión,
ni sueño, es como indicaba Estanislao Zuleta
“zona de combate”.
Entonces
pregunto ¿Cuál será el sujeto educativo de los nuevos tiempos?, ¿Podrá el
Ser Profesional Docente desamprender/aprender en la dinámica de cambios que nos
encuentra con otras manera de Ser Sujetos aun desde la estructura
institucional?, ¿Podremos los Profesionales Docentes comprender la opción de
sujeto conectado vs sujeto desconectado, la de
sujeto alfabetizado funcionalmente vs sujeto alfabetizado electrónicamente?.
8.-
El Profesional Docente es un intelectual y debe afrontar críticamente su propia
práctica educativa y pedagógica asumiendo argumentos reflexivos entre cultura
y aprendizaje dentro de un marco político que se inscribe con una compleja
trama de intereses, de relaciones de fuerza, donde él/ella también presenta
cuota de poder/autoridad. Si esto se entiende, podremos saber de que lado estamos en
nuestra labor de educar, o bien somos educadores/ras institucionalizados
reproductores de la sociedad dominante y excluyente, o por
el contrario, apostamos por ser educadores/as transformadores suceptibles
ante las propias convicciones teóricas y prácticas e implicados en el contexto
de obras que hagan valer nuestras voces más allá de toda hegemonía concertada
desde opciones curriculares con estrategias básicas y de configuración común.
Entonces,
debemos comprender los modos culturales-políticos que están en juego en todo
intercambio educativo, no es solamente la preocupación por los “contenidos”
que debo dar como lo indica el curriculum, sino la relación contextual de esos
que doy en reflexión y comprensión con las fuerzas de la reproducción y
obsesión consumista, con la propia dinamicidad sociohistórica de la
presencialidad e instantaneidad de hoy y con los procesos de mediación
subjetiva que se establecen. Todo esto debe darse con la intención de
cuestionar los modos esquematizantes, los enfoques dogmáticos y acríticos de
hacer cumplir la labor educativa-pedagógica. Tal
reflexión, exige en el Ser Profesional Docente el hecho de que
no se definan nada más que por la disciplina para la cual tienen
experticia, sino que además reflexionen
sobre el por qué y para qué enseñan, cuáles son los problemas de las
diferenciaciones entre clases , el tipo de estudiantes y actores educativos con
quienes trabajan, así como también, no obviar las relaciones de subordinación,
regulación opresora y costumbrista desde donde deben estar interviniendo para
interrogar, interpelar y resistir creando conciencia reflexiva crítica de
participación, de ética comprometida y de
transformación. 9.-
La actividad práctica del Profesional Docente supone un estatuto básico
argumentativo en relación a métodos esto, a mi entender, sólo es concebible
si se mantiene una forma de interrogación reflexiva, como lo he venido
diciendo, y un conjunto de estrategias analíticas de descripción de la
experiencia vivida, a partir de los cuales se revelan los alcances, los límites
y las posibilidades de la intervención pedagógica. Esta situación deberá
remitir a nuevas reelaboraciones y reajustes del hacer del profesional docente.
Pues bien, tal condición ya determina una elaboración teórica, sin embargo,
la mayoría de las veces, los Docentes argumentan que no les gusta la teoría.
El otro
punto, que se intercepta es todo lo que correlaciona el hecho de tener
“experiencia”, que no tiene nada que ver con acumulación de años, de
rutinas y experticias muy especializadas, sino con una compleja vivencia entre
una heterogeneidad de subculturas y multiculturas, entre narrativas dialógicas
comunicacionales como “actos de habla”, entre dominios de saberes, entre
modos normativos regulados y entre formas específicas de subjetividad.
Es la misma
experiencia de la vivencia la que se constituye en historia
que narra el Ser Profesional Docente como aquello que puede y debe ser
pensado, repensado, rearticulado; es aquello respecto a los que todo Docente,
todo Educador/a, se ubica en su ser personal propio cuando se observa, se
interpreta, se descifra, se describe, se interpela, se decodifica, se habla, se
mira, se siente; en fin, cuando el Docente se determina en el sí mismo de su
existencia como humano, como ser pensante, como ser afectivo, como ser sexual y
como ser ético-social.
Creo
que esto nos enfrenta con la contingencia y lo imprevisible, de modo que se
anula toda pretensión de realización plena como vida hecha, porque
inevitablemente la vida nos transforma, quiérase o no, de una manera incesante
a nosotros mismos, a nuestra experiencia, a nuestra condición ética,
entendiendo la ética del modo en que Foucault la expone “como
ejercicio indefinido de libertad” y , agregando palabras de Fernado
Savater “de
la extrañeza que cada cual siente respecto a sus propias referencias de todo
tipo, incluso de sí mismo en cuanto entidad sólo parcialmente consciente”.
En
consecuencia, hoy la llamada “nueva cultura del aprendizaje” o también
“Sociedad del conocimiento” permiten dar paso a una cultura de la indagación.
Se trata de comprensión, análisis y pensamiento critico a efectos de
reflexionar para dar sentido a los conocimientos, pero, a partir de
interrogarlos, dudar, hurgar, replantear y abrir nuevos escenarios de
interpretación en función de las realidades
existentes. 10.-
En el Ser Profesional Docente, la práctica pedagógica debe narrar discursos
con lenguajes alternativos que amplíen y expandan la actividad escolar más allá
de la vida del aula y de la escuela, y, por supuesto, más allá del curriculum.
Ello empieza cuando las propias experiencias de los estudiantes comienzan a ser
narradas y hablan su historia personal-familiar y se les ubica en la lectura de
su dimensión cotidiana.
Conforme a lo
expuesto, Giroux (1997:259) nos plantea: “Mi
concepto de lo político refleja la necesidad de entender cómo las operaciones
del poder y la ideología actúan en las escuelas y otros sitios y cómo, dado
ese hecho, nunca se puede trabajar pedagógicamente fuera de la esfera de la política.
Por supuesto, enseño sobre la relación entre clase, raza, sexismo, así como
cuestiones concernientes al Estado, la política de representación y otras
consideraciones, pero no enseño estas cuestiones como indicadores de una
corrección política bien informada. Por el contrario, enseño estas cuestiones
porque creo que son cruciales para que los estudiantes entiendan esas fuerzas
externas a la educación que configuran y que también son configuradas por las
instituciones educativas. También creo que es indispensable que los estudiantes
teoricen por su cuenta sobre el modo en que abordarían tales cuestiones”. 11.-
De acuerdo con lo que les vengo exponiendo, también es de mi interés dejar
claro que en mi caso particular, no comulgo con la tesis de que el Docente es el
principal gestor del cambio educativo, aun cuando éste si es parte
determinante. Y, no comulgo con ello, porque siento que no podemos perder el
sentido de complejidad que integra la acción escolar como sistema
institucionalizado donde sabemos convergen y divergen múltiples elementos que
permiten constituir el sentido de esa acción, función e intención, entramada
en la lógica sociopolítica e ideológica cultural que la están sustentando.
Entonces, quiero dejar claro que los problemas educacionales se corresponden a
su vez con expresiones más amplias que desbordan las paredes del espacio
escolar, del aula y del propio encuentro pedagógico entre Docente y
Estudiantes.
No obstante,
se debe asumir con un sentido agudo perenne y con animo de infinito entusiasmo,
que el Ser Profesional Docente mueve acciones muy específicas dentro de todas
esas líneas de fuerza, ello demanda una participación con criterio Profesional
Intelectual, siendo intervencionistas con actitud activa-reflexiva y
comprometida con transformaciones radicales que deben moverse desde la educación,
por supuesto, en un marco ético de respeto a las personas y en un afán de
justicia social. Finalmente,
al no olvidar la experiencia social en la que participo como educadora que soy
y, por ende, el compromiso de intervención-acción responsable que tiene lugar,
quiero manifestarles que me sentiré en expansión con tal responsabilidad si he
podido llegar a ustedes moviendo y despertando una comprensión crítica
creativa y decididamente esperanzadora acerca de la educación y del Ser
Profesional Docente; si eso es así,
ya no habrá espacios para ingenuos optimismos sino para una permanente y
combativa formación que abrace el sueño de lo siempre posible por hacer y lo
humanamente dado en las fuerzas de la voluntad impostergable.
De modo que,
hago eco de Paulo Freire (1996), quien expresó: “Nadie nace hecho. Nos vamos haciendo poco a poco, en la práctica social
en la que tomamos parte” (p.98).
Aliria Vilera Semestre A-2002 * Versión resumida de la Conferencia Central publicada en las Memorias del I Encuentro de "Egresados de Educación Básica Integral"- ULA Táchira, 1999. Editado por el Vicerrectorado.
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