La Educación Superior Colonial
en Venezuela:
Seminarios mayores y universidades
(Aproximación historiográfica y bibliométrica)
Prof. José Pascual Mora-García
GRUPO DE INVESTIGACIÓN HEDURE
Resumen:
La Historia de la Universidad forma parte de la Historia Social de la Educación,
incluso en el período colonial los Colegios-Seminarios tridentinos se
erigieron como el antecedente más importante. En la América colonial
española se fundaron más de 33 universidades que otorgaban grados
académicos, eclesiásticos y civiles. En la Audiencia de Caracas:
el Colegio San Francisco Javier de Mérida, 1628 (lo incluimos a pasar
de que correspondía a la Audiencia de Santa Fe), el Seminario Colegio
de Santa Rosa de Santa María de Lima de Santiago de León de Caracas
(1696), la Real y Pontificia Universidad de Caracas (1721), el Colegio de Caracas
(1752), la Academia Militar de Matemáticas y Geometría (1760)
fundado por el Coronel de Ingenieros don Nicolás de Castro, la Academia
de Matemáticas (1781) dirigida por el capitán de Artillería
don Manuel Centurión y el Colegio-Seminario de San Buenaventura de los
Caballeros de Mérida (1785) génesis regia de la Universidad de
los Andes
Palabras claves: Historia de la Universidad, Bibliometría,
Historia de la Educación.
ANTECEDENTES TEÓRICOS.
I. PRESENCIA NACIONAL DE LA LINEA DE
INVESTIGACIÓN
HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD COLONIAL.
Hay que señalar que en los últimos años
hay un repunte de la disciplina, y un resurgimiento de esta línea
de investigación, veamos:
a. En la Universidad Central de Venezuela.
Podríamos decir que aquí se inició la línea
de investigación:
Historia de la Universidad, con el trabajo de J. Méndez
y Mendoza (1909) Historia de la Universidad Central de Venezuela
(Dos Tomos). Le siguen en el tiempo los trabajos de: Parra-León,
C. (1930) Documentos del Archivo Universitario de Caracas, 1725-1810;
Rodríguez-Rivero, P. D. (1931) Historia Médica
de Venezuela; R. Domínguez (1932) Galería Universitaria-Juristas;
Parra-León, C. (1933) Filosofía Universitaria Venezolana,
1788-1821. En esta misma dirección incluimos los trabajos
de García Bacca, J. D. (1954) Antología del pensamiento
filosófico venezolano; y Lemmo, Angélica (1961)
La educación en Venezuela en 1870.
Ampliamente conocida es la encomiable labor del Dr. Ildefonso
Leal quien nos confesaba en Mérida (2004), 2das Lecciones
de Historia Universitaria acerca de las Primeras Universidades
de Venezuela, que gracias al olfato académico de Don Mariano
Picón-Salas fue enviado a Sevilla (1958) para que estudiara
en el Archivo General de Indias todo lo concerniente a la Historia
de la Universidad Central de Venezuela.
El resultado lo consagra como el investigador de la Historia
de la Universidad venezolana con mayor trayectoria. Entresacamos
las siguientes obras:
1. Leal, I. (1963) Historia de la Universidad de Caracas, 1721-1827.
2. -------- (1965) Cedulario de la Universidad de Caracas
3. -------- (l968) Documentos para la Historia de la Educación
en Venezuela. Época colonial.
4. ------- (1979) Historia de la UCV, 1721-1981.
5. -------- (1979) Libros y bibliotecas de Venezuela, época
colonial, 1633-1767.
6. -------- (2002) El primer periódico de Venezuela y
el panorama de la cultura en el siglo XVIII.
Con esta trayectoria bien pudiera ser designado como el patriarca
de los estudios sistemáticos acerca de la Historia de
la Universidad venezolana.
También meritoria ha sido la labor investigativa de la
Historia de la Educación, de los profesores de la Escuela
de Educación de la Universidad Central de Venezuela, entre
otros: Gustavo Adolfo Ruiz, Jesús Andrés Laceras,
Luis Antonio Bigott, Aureliano Cánchica, Leonardo Carvajal,
Orlando Albornoz, Luis Bravo Jáuregui, José Miguel
Cortazar, Guillermo Luque, Nacarid Rodríguez, Magaldy
Téllez (1996) y Marina Smeja (1996).
Con respecto al balance historiográfico sobre la Historia
del Seminario Santa Rosa de Lima de Caracas destacamos:
1. Navarro, Mons. Nicolás. Introducción al primer
Libro de Anales del Seminario Metropolitano de Caracas.
2. Suriá, J. A propósito del Seminario.
3. Aguirre Elorriaga, M. El Seminario Ínter diocesano
de Caracas.
4. González Oropeza, H. El Seminario Santa Rosa de Lima
entre los años 1856 a 1915
5. Vicke, Ramón (1991) El Seminario Santa Rosa de Lima
de Caracas
Según Monseñor Navarro el mandato de erigir un
Seminario en Venezuela fue por Real Cédula del 22 de junio
de 1592. La fecha de inauguración del Colegio-Seminario
fue el 29 de mayo de 1696 por el Obispo Diego de Baños
y Sotomayor. Según Ildefonso Leal se debe al Obispo Diego
de Baños y Sotomayor el intento por el Colegio-Seminario
a Universidad. La primera historia de los Seminarios fue escrita
por Felipe Larrazabal (1856) Historia de los Seminarios Clericales.
Obra escrita a instancias de Monseñor Guevara a fin de
presentar la importancia del Seminario una vez que el Poder Ejecutivo
había puesto el ejecútese a la Ley que separaba
el Seminario Tridentino de la Universidad.
b. En la Universidad de Los Andes.
En un principio, destacamos los trabajos pioneros de la historia
de la Universidad de Los Andes, a saber:
1. Jáuregui Moreno, J. M. (1887). Apuntes estadísticos
del Estado Mérida.
2. Febres Cordero Tulio (1886) Periódico El lápiz.
3. Juan Nepomuceno Pagés Monsant (1891) Resumen histórico
de la Universidad de Los Andes.
4. Silva, Mons. Antonio Ramón (1908) Documentos para
la Historia de la Diócesis de Mérida.
5. García Chuecos, H. (1938) Estudio de historia colonial
venezolana.
6. -------- (1963) El Real Colegio Seminario de San Buenaventura
de Mérida.
7. Chalbaud Cardona, E. (1966) Historia de la Universidad de
Los Andes. Tomo I
8. Tablante Garrido, P. y Roberto Picón Lares (1968)
Universidad de Los Andes en Mérida.
9. Castillo Lara, L. (1985) Mérida: la aventura de San
Buenaventura y la columna.
10. Pernía, H. A. (1990) Resumen histórico de
la Universidad de Los Andes.
11. Porras C. Baltasar (1992) El ciclo vital de Fray Juan Ramos
De Lora.
El paso más importante en la sistematización de
la línea de investigación: Historia de la Universidad
de Los Andes lo encontramos el 29 de marzo de 1963, cuando el
Rector Pedro Rincón Gutiérrez decreta la edición
de la Historia de la Universidad de Los Andes, y designa al investigador
Eloi Chalbaud Cardona como responsable. El responsable fue una
colección intitulada: Historia de la Universidad de Los
Andes, en XII tomos.
El segundo paso, lo constituye el decreto de creación
del Archivo Histórico de la Universidad de Los Andes de
fecha 24 de febrero de 1999. Siendo Rector Felipe Pachano Rivera
y Secretario Léster Rodríguez Herrera.
El tercer elemento que enriquece las fuentes de la línea
de investigación: Historia de la Universidad de Los Andes,
lo encontramos en el Archivo Arquidiocesano de Mérida.
El AAM fue organizado en la década del sesenta del siglo
pasado (s. XX) por el Pbro. Luis E. Cardoma Meyer, actualmente
es coordinado por la Lic (a) Ana Hilda Duque.
El cuarto paso lo constituye la creación de la Cátedra
Libre de Historia de la Universidad de Los Andes. En especial
a la realización de las Lecciones de Historia Universitaria,
realizadas en el siguiente orden: Las primeras Lecciones el 9
de julio de 2004 con el Título: Origen y desarrollo de
las Universidades en Europa y América. Las Segundas Lecciones
realizadas el 3 de diciembre de 2004 con el Título: Las
primeras Universidades de Venezuela. En esta oportunidad participaron
como ponentes: Ildefonso Leal (UCV), Alí López
(ULA), Imelda Rincón (LUZ), e Iván Hurtado León
(UC).
Los Seminarios Nacionales de Historia de la Educación también
representan un verdadero reservorio para el estudio de la Universidad, pues
hay una mesa permanente para su estudio, recordemos que han realizado tres
seminarios nacionales, teniendo a Barquisimeto por sede:
a. I Seminario Nacional en Historia de la Educación y
la
Pedagogía, entre el 5 y el 7 de octubre de 2000.
b. En octubre de 2002, se organizó el II Seminario Nacional de Historia
de la Educación y la Pedagogía.
c. Entre el 18 de 10 de noviembre 2004, nos reunimos de nuevo
en Barquisimeto para celebrar el III Seminario Nacional de Historia
de la Educación y la Pedagogía.
Sin embargo, dos tesis se disputan el origen histórico
de la Universidad de Los Andes; una la que sostiene que Las Constituciones
de 1785, de Fray Ramos de Lora, representan la génesis
de la Universidad de Los Andes; y otra, la que ubica en 1810
la fecha genitora. A nuestro parecer, el problema de fondo se
debe a una disputa más de tinte ideológico que
histórico. Disputa que ubica su centro de gravedad en
la siguiente tesis: si acreditáramos la fecha de 1785
estaríamos en presencia de una Universidad de corte colonial
en maridaje con las ideas conservadoras del paradigma aristotélico-tomista;
y si tomamos como referencia el 21 de septiembre de 1810, estaríamos
en presencia de una Universidad de corte republicano, alineada
en una visión más progresista, patriótica,
e influenciada por el paradigma emergente inductivo-experimental.
Incluso llevaría la impronta de ser la primera Universidad
Republicana de América Latina. Pero la historia no se
escribe en subjuntivo. Pasaron muchos años entre ésta
declaración y Universidad Republicana formulada por Bolívar
en 1827. Por tanto, debemos remitirnos al documento-monumento.
Tampoco es cierto que el antiguo Colegio-Seminario fuera del
todo retrógrado ni que la emergente declaración
de 1810 convirtiera de un solo golpe en progresista a la Universidad.
Tomás Kuhn (1971), en su Estructuras de las Revoluciones
Científicas, dejó saldada esta discusión
al manifestar que la crisis de paradigmas no se establece con
cortes definitivos sino descontinuos. Por otra parte, si tomamos
en cuenta el criterio que se sigue en otros espacios académicos
en relación a la línea de investigación:
Historia de la Universidad (Cfr. Soto Arango, D (1998) (Edit)
Historia de la Universidad Colombiana), diremos que en forma
indistinta se asume si fueron declarados en principio, como Universidades
o como Colegios-Seminarios. Incluso se recuerda una conseja según
la cual “a la universidad se ingresaba niño y se
salía doctor.” En el caso del Colegio fundado el
29 de marzo de 1785 no cabe duda que es la fecha primigenia de
la Universidad de Los Andes; pues cuando el primer Obispo de
la Diócesis de Mérida de Maracaibo Fray Juan Ramos
de Lora, elaboró las Constituciones se inspiró en
las Partidas de Alfonso, el sabio; en particular en los que atañe
a los estudios generales. Haciendo una secuencia de los datos
históricos nos damos cuenta de que sí existía
en la mente del prelado el transformar el Colegio en Seminario
Tridentino, y de este a Universidad fue un problema de trámites
burocráticos. En el mismo año 1785 agregó a
las Constituciones tres complementos que lo transformaron en
Seminario Tridentino. Y el 9 de mayo de 1786 comunicó al
Rey que había resuelto destinar el Convento de Franciscanos
para un Colegio, y el 14 de septiembre el Monarca aprobó el
Seminario Conciliar en el Convento suprimido que fue de los Franciscanos.
Luego, el Obispo oficio al Virrey de Santa Fe, el Arzobispo Don
Antonio Caballero y Góngora, y al Capitán General
de Venezuela, Don Juan Guillelmi, para ponerlos al tanto. El
20 de marzo de 1789, el Rey aprobó la Real Cédula
que acreditaba la institución con el nombre de Real Seminario
de San Buenaventura, afiliado a la Universidad de Caracas en
lo relativo a grados; esta gracia además de la acreditación
permitió generar un sentimiento colectivo de soberanía;
pues para hacer estudios superiores los andinos tenían
que trasladarse a Santa Fe de Bogotá fundamentalmente.
El 18 de junio de 1806, se expide en Aranjuez la Real Cédula
que concede al Seminario de San Buenaventura la facultad para
estudios generales y grados. La solicitud se remonta al 1 de
mayo de 1800, cuando el Dean, Don Francisco Xavier de Irastrosa
(sic) hizo la solicitud para que se concediera el establecimiento
de una Universidad en dicho Colegio-Seminario con facultad de
conferir grados mayores y menores. De manera que Las Constituciones
(1785) representan el camino inicial en la consolidación
del “Seminario de San Buenaventura y de la Universidad
de Los Andes, glorias bicentenarias de la ciudad y de la región”.
(Porras Cardozo, B. (1992) El Ciclo Vital de Fray Juan Ramos
de Lora., pp. 104-105).
II. BALANCE CRÍTICO DE LA HISTORIOGRAFÍA
DE LA HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD COLONIAL VENEZOLANA.
El análisis historiográfico de las fuentes acerca
de la Universidad, Colegios Mayores y Seminarios en la América
colonial española se debe hacerse teniendo en cuenta no
sólo el dato factual sino las diferentes tendencias metodológicas
e ideológicas de la época. En este sentido resulta
simplista hacer una lectura plana del documento sin considerar
las implicaciones políticas, religiosas, económicas
y mentales que dieron origen a las instituciones educativas.
Por eso se requieren lecturas laterales e interdisciplinarias.
En Venezuela se disputan dos tendencias historiográficas
mayoritarias el origen de la educación superior: Universidades,
Colegios mayores y Seminarios.
1. La visión izquierdizante.
Este enfoque busca anular el aporte histórico de las órdenes
religiosas y la Iglesia en la consolidación de los espacios
universitarios. Las instituciones universitarias más afamadas
del mundo (Salamanca, París, Oxford) se glorían
de su cuna eclesiástica. Contrariamente parece suceder
en el contexto venezolano, en donde según sea la ideología
dominante y el poder de turno se busca presentar la historia
de la universidad haciendo abstracción de la herencia
clerical. Igualmente se hacen lecturas sesgadas para presentar
la historia de la universidad bajo el influjo de la Iglesia como
un oscurantismo total. Apreciación que es a todas luces
exagerada. El positivismo y la masonería han sido utilizados
como arma ideológica , distorsionando el verdadero sentido
filosófico de tales organizaciones.
El caso más patético que queremos ilustrar se
refiere al origen de la Universidad de Los Andes. Algunos investigadores
se empecinan en resaltar el origen de la Universidad de Los Andes,
por decreto de la Junta Superior Gobernativa de Mérida
del 21 de septiembre de 1810, y en nada reconocen los antecedentes
desde el antiguo colegio Seminario fundado por Fray Ramos de
Lora (1785). (Cfr. López Bohórquez, Alí.
(2005) Crónicas de Historia Universitaria, en prensa)
De manera que cada rector o grupo de poder planifica la fecha
de celebración de la creación de la Universidad
de Los Andes según la analogía histórica
que le convenga. Así tenemos que en 1985 se celebró el
bicentenario de creación de Universidad de Los Andes con
ocasión de la celebración de los doscientos años
de las Constituciones del Colegio redactadas por el obispo Fray
Juan Ramos de Lora. Luego se celebró el año 1989,
más tarde se proyecta el año 2006, y la más
ansiada el año 2010.
2. La visión conservadora.
Reivindica únicamente el aporte de la iglesia en la
afirmación de la educación superior en Venezuela.
En algunos casos, se hace caso omiso de la historia de la universidad.
Incluso podría decirse que según la ideología
dominante en los claustros universitarios se predicaba y se escribía
con mayor vehemencia un determinado enfoque. Esto hizo posible
la construcción de una Historia de la Universidad más
ideologizante que científica. Conviene deslindar estos
supuestos, en busca de superar los enfoques más ideológicos
que científicos que llenan de pasiones a los investigadores
de la historia. Reconocemos con K. P. Feyerabend y Thomas Kung
que la ciencia también es política, pero nos pronunciamos
por un deslinde necesario..
Hemos descuidado el verdadero sentido de la investigación
histórica actual, cual es la historia crítica,
con sentido historiográfico. También hemos descuidado
el estudio de las micro-historias al interno de la Historia de
la Universidad; a saber: la historia del docente, la historia
del estudiante, la historia de la evaluación, la historia
del diseño curricular, la historia de la arquitectura
universitaria, la historia de las bibliotecas universitarias;
a estos planteamientos debemos agregar que nos falta abordar
la historia de la universidad como historia social.
Un ejemplo en esta dirección nos lo suministra Agueda
Rodríguez Cruz de la Universidad de Salamanca-España,
en el trabajo presentado en el I Congreso Iberoamericano de Historia
de la Educación y la Pedagogía, intitulado: La
Universidad de Salamanca, hilo conductor y de relación
en la historia de las Universidades Hispanoamericanas. (Cfr Memorias
del I Congreso Iberoamericano de Historia de la Educación,
1992: 109) Allí expresa que no hemos indagado sobre la
presencia salmantina en nuestras universidades, a través
del lema Salamantica Docet. Tampoco hemos abordado un análisis
comparativo sobre la legislación universitaria, que en
un ochenta por ciento tiene herencia del viejo tronco salmantino,
sino en los Colegios Mayores. Tampoco hemos iniciado una historia
de los estudiantes en las universidades españolas, tanto
de los que estudiaron en España y que luego vinieron a
América, como desde los que se fueron de nuestros países.
En tal sentido, la investigadora Agueda Rodríguez Cruz
logra determinar que el eje Salamanca-Caracas es una de las líneas
directas salmantinas de influjos copiosos; llegando a determinar
que las universidades hispanoamericanas, entre ellas la venezolana
es ejecutoria de la Universidad de Salamanca. El mismo fundador
de la Universidad de Caracas, Don Juan José de Escalona
y Calatayud recibió el grado de licenciado en Teología
en Alcalá de Henares, el 1 de mayo de 1705. Y luego obtuvo
una beca para estudiar en el Colegio Mayor de San Bartolomé de
Salamanca, y figura matriculado en la Universidad de Salamanca
el 24 de noviembre de 1705. Nombrado obispo de Caracas en 1716,
llegó la Diócesis en 1719. Durante su obispado
fue elevado el Seminario de Santa Rosa de Caracas, y redacto
sus Constituciones apegadas a la legislación de la Universidad
de Salamanca.
III COLEGIOS Y SEMINARIOS MAYORES
1. EL COLEGIO DE SAN FRANCISCO DE MERIDA. (1628)
Los jesuitas fundaron el Colegio de San Francisco Javier en
Mérida (1628) y el Colegio de Caracas por Real Cédula
de 20 de diciembre de 1752. En nuestra opinión el Colegio
de San Francisco de Mérida puede ser considerado el primer
Colegio-Mayor de Venezuela. Sobre todo si consideramos la valiosa
biblioteca según el Testimonio de Inventario de los Bienes
del Colegio de la Compañía de Jesús en la
ciudad de Mérida, del 11 de julio de 1767. (Cfr. Leal,
I. (1968) Documentos para la Historia de la Educación
en Venezuela.) En el inventario se encuentran obras clasificadas
por los siguientes renglones: Santos Padres, Teólogos,
Filósofos, Moralistas, Legistas, Expositores, Históricos,
Médicos, un Aula de Gramática y un sin número
de cartillas.
La labor pedagógica apegada a la Ratio Studiorum pudo
tener campo fértil en estas montañas andinas. De
hecho el Obispo de Mérida de Maracaibo, don Juan Ramos
de Lora solicita que se adjudiquen algunas de las propiedades
que fueron de los jesuitas, entre ellas la biblioteca.
El destino del Colegio de los jesuitas de Mérida pudo
tener un fin distinto del Colegio de los jesuitas de Caracas.
En este segundo el fin fundamental fue la acumulación
de capital y bienes: “de acuerdo a la organización
institucional de la Compañía de Jesús de
los colegios eran dirigidos por un rector quien dependía
del padre Provincial. El Colegio de Caracas no alcanzó a
tener plenamente desarrollada tal estructura pues fue sólo
un colegio incoado, cuya autoridad era un Superior.” (Cfr.
Torres Sánchez, J. (2001) Haciendas y Posesiones de la
Compañía de Jesús en Venezuela. El Colegio
de Caracas en el siglo XVIII) Jaime Torres deja en evidencia
que la prioridad de los jesuitas en el Colegio de Caracas no
fue precisamente la educativa, al respecto comenta: “no
cabe duda de que al cabo de veintitrés años de
gestión de la Compañía, el patrimonio que
tenía en 1744, con dos haciendas de cacao y 16.000 árboles,
se había incrementado sustancialmente a seis haciendas
y 161 esclavos. De las siete propiedades, al menos de tres, se
sabe con seguridad que fueron compradas por la Compañía
de Jesús: San Ignacio del Tuy, San Francisco de Borja
de Caucagua y San Francisco Javier de Tacarigua (…) desde
que en 1750 se evaluara la riqueza de la fundación del
Colegio de Caracas en 98.066 pesos, ésta había
aumentado hasta 1767 a 132.369.” (p.16) Aunque no alcanzó la
misma productividad que el Colegio de Mérida, a juzgar
por los estudios comparativos constatados, se destaca que los
resultados no fueron educativos sino económicos. Curiosamente,
luego de la expulsión en 1767, las rentas de los jesuitas
sirvieron para dar impulso al Colegio-Seminario de San Buenaventura
de los Caballeros de Mérida.
También los conventos fueron base material y mental,
entre ellos destacamos: el Convento fundado por los Dominicos,
el Convento de San Vicente de Ferrer (1558); el Convento fundado
por los Agustinos, el Convento San Juan Evangelista (1591); y
el Convento de Las Clarisas (1650) que son la base para el Real
y Pontificio Seminario de San Buenaventura de los Caballeros
de Mérida (1785-1789), génesis de la Universidad
de Los Andes.
2. LA CÁTEDRA DE MATEMÁTICA.
Los estudios de matemáticas fueron fundados en Caracas
(1760), por el coronel de Ingenieros don Nicolás de Castro,
en la denominada Academia Militar de Matemáticas y Geometría.
Luego, en La Guaira (1761) se instaló la Academia de Matemáticas
dirigida por el capitán de Artillería don Manuel
Centurión. De esta manera el estudio de las ciencias centradas
en la mecánica clásica fueron reemplazando el caduco
sistema educativo centrado en el modelo aristotélico-tomista.
La presencia de un nuevo paradigma educativo no significa el
desplazamiento radical del anterior; de hecho, podemos hablar
de coexistencia de paradigmas: uno emergente y otro decadente.
La Ilustración representa el paradigma emergente, en sus
principios y acción está el germen de una nueva
racionalidad que tiene por cimiento las leyes y las luces. Las
luces representan el saber, el conocimiento y por ende la educación
como centro de la vida social. En España y sus colonias,
comenta Juan Manuel Santana, “en el momento en que Carlos
III sube al trono, la educación en los dominios de la
Corona no se consideraba como un servicio público. En
la organización y distribución de las escuelas
y colegios predomina la mayor anarquía. El Monarca y sus
Ministros, acorde con su política educativa se proponen
intervenir y lo hacen. Pero no se pretendía ni interesaba,
apartar totalmente a la Iglesia, podemos comprobar cómo
a pesar de los intentos secularizadores efectuados por las corporaciones
locales, siguen los religiosos presidiendo los centros benéficos
y educativos. Durante la ilustración, en el período
borbónico, empieza a acelerarse el proceso secularizador
de prácticamente todas las áreas del Estado, afectando
indudablemente a la Enseñanza como pilar fundamental en
la reproducción ideológica.” (Santana, J.
M., Monzón, M. (1994) “La Iglesia en la Instrucción
Pública Canaria del siglo XVIII”., p. 523.) El Estado
español reordena las políticas acerca de la economía
y la administración, pues el objeto era convertir los
reinos de ultramar en verdaderas colonias que produjeran el máximo
de ingresos para la metrópoli convirtiendo a los reinos
de Indias en un verdadero imperio económico. Eso implicaba
no sólo modificar los impuestos sino aumentar la producción
económica mediante la introducción de cambios técnicos
en la producción, y eso representaba cambiar los criterios
acerca de la educación.

Don Fray Juan Ramos de Lora (1722-1790)